Entre Besos y Lágrimas

Entre besos y Lágrimas

Arturo Santana, entre Besos y lágrimas.

La obra de Arturo Santana asciende a más de 200 piezas audiovisuales, entre videos clips, documentales y spots. El realizador cubano, sin embargo, se propone sumar a su vasta carrera varios proyectos de ficción. El corto Besos y lágrimas no es más que el primero de ellos. Veintidós años detrás de las cámaras y la producción de doscientas piezas audiovisuales –videos clips, documentales y spots– no han sido suficientes para Arturo Santana.

El autor de reconocidos y laureados videos cubanos –entre los que destacan Cruzando destinos y Papeles, de los cantautores Pancho Céspedes y Polito Ibáñez, respectivamente, así como Marginales punto com, del grupo Aceituna sin Hueso– acaba de finalizar su primer trabajo en el género ficción: Besos y Lágrimas. En la misma cuerda de otros consagrados del video clip como Pavel Giroud y Alfredo Ureta, Santana se propone sumar a su vasta carrera varios proyectos de este género. El corto Besos y Lágrimas no es más que el primero de ellos.

A propósito de esta obra, Santana conversó con Cubanow:

Cubanow(CN): Besos y lágrimas es tu primera experiencia en la ficción. ¿Cómo surgió la idea de este argumento? ¿Te parece que hubo alguna diferencia notable entre el rodaje de esta obra y los de tus trabajos anteriores?

Arturo Santana(AS): Este corto pertenece a un proyecto de varias historias, las cuales suceden en el mismo instante, a la sombra de un eclipse. Sin embargo, el destino dispuso que se rodara de modo independiente. Ya veremos si aquel proyecto del eclipse toma forma y este corto logra interconectarse por fin con la idea original. Por lo pronto, ya existe y me encanta el resultado.
No sentí diferencias de ninguna clase durante su realización, a pesar de ser este un género completamente nuevo para mí. No obstante, hubo algunos procedimientos que requirieron otro tratamiento formal, otro enfoque a la hora de llevarlos a cabo.

CN: En el audiovisual cubano se ha solido estereotipar la manera en que el VIH/SIDA afecta e influye a los jóvenes. ¿Por qué en tu filme lo abordas desde otra arista, en este caso, en un matrimonio de adultos mayores seropositivos?

AS: Uno de los personajes tiene una respuesta para ello: “Esto es un asunto de todos”.
Además, quise indagar cómo sería ese dolor después de la madurez, en una situación como la que presentamos en la película, a pesar de que los móviles, en cualquier edad, a veces son muy parecidos. Una persona madura reacciona ante un problema de forma distinta a un adolescente o a un joven. Puede que el adulto muestre una mayor consciencia ante lo inevitable. La mínima experiencia vital de un joven no permite que sea así y por tanto busca otras respuestas, incluso en lo que aún no ha logrado vivir. Ambos se preguntan el porqué, pero de modos diferentes.
En Besos y lágrimas el VIH también es una provocación para intentar un diálogo humano que abarca el racismo, la guerra, la soledad y la traición.

CN: Desde el punto de vista estético, este filme presenta una visualidad muy particular, sobre todo por las locaciones escogidas y por el tratamiento fotográfico. ¿En qué referente podemos pensar? ¿Qué películas o directores constituyeron una influencia para ti?

AS: Besos y lágrimas tiene ciertos referentes minimalistas. Me refiero no solo a la puesta en escena, sino al tratamiento sonoro, a la contención de los actores, al tempo, en ocasiones contemplativo, y al discurso casi sin música.
Los orígenes de la historia también son minimalistas. Se trata de buscar en el interior de personas comunes que forman una familia, quizá disfuncional. No obstante, estos individuos quieren salvarse buscando en las pequeñas cosas que todavía existen para ellos y encuentran la conciliación. Todo esto requiere una manera específica de rodar, de interconectar los planos de imagen, de sonidos y silencios.

CN: Buena parte de los actores son muy reconocidos en las pantallas cubanas. ¿Por qué los escogiste y cómo fue el trabajo con ellos?

A.S: Conté con cinco espléndidos actores. Nunca pensé en otros. Creo que cada uno de ellos vibró en una cuerda diferente, pero sin alejarse de lo que siempre quise: la contención, el límite. Estos elementos salvan a Besos y lágrimas de ser una película fría, distante, snob.
En cada momento, me parece, no dejamos de ver a personajes cien por ciento cubanos, muy actuales, en conflictos que nos tocan profundamente. Fue una gran suerte tenerlos frente a mi cámara. Ellos son: Eman Xor Oña, Mayelin Barquinero, Serafín García, Nieves Riovalle y Cheryl Zaldívar.

CN: ¿Qué nos puedes comentar acerca del equipo de filmación?

AS: Conté con Ángel Alderete en la dirección de fotografía, a quien admiro humana y profesionalmente, y con Pedro Suárez en la edición, quien le imprimió un tempo muy delicado a la película. Iosmay DVelver, por su parte, se encargó de la corrección del blanco y negro que buscábamos; mientras que Jorge Aragón, Jr. compuso la música. El diseño sonoro estuvo a cargo Esteban Vázquez y en la producción conté con la presencia de Vania Valdés y de Reimer Delgado. Todos, sin lugar a dudas, conformaron un excelente equipo que me comprendió en cada instante.

CN: Se te conoce como uno de los realizadores más consagrados en el mundo del video clip cubano y has sido muchas veces reconocido por tu trabajo en este campo. ¿Cuánto te aportó esa experiencia a la hora de emprender un trabajo como este?

AS: Tanto los clips como la publicidad me han dado el oficio suficiente para manejar el lenguaje expresivo y de producción. Siempre han sido para mí una libertad absoluta, una pauta para intentar no confundirme. Si no hubiera rodado videos musicales, nunca hubiera conocido la importancia del tiempo en una narración, cualquiera que esta sea.

CN: ¿Por qué Besos y lágrimas?

AS: Digamos que es el título de un melodrama o de un haiku habanero… Finalmente, es la película que van a ver las dos mujeres que se conocen por casualidad en una azotea. Puedes tomarlo como un juego intertextual.

CN: ¿Cuáles considera que fueron los mayores retos de este filme?

AS: Indudablemente, el mayor reto fue realizarlo. Rodar en La Habana siempre es un acto de fe infinita. El porqué, sabes que no viene al caso…

CN: Continuarás adentrándote en otros campos del audiovisual. ¿Cuáles son tus planes futuros como realizador y a qué se debe esta necesidad de contar historias? ¿Estará filmar un largometraje entre tus futuros proyectos?

AS: Tengo varios proyectos dando vueltas por ahí. Muy cerca andan dos cortos. Uno de ellos, que pertenece a una película con siete historias latinoamericanas, al parecer entrará muy pronto en producción. También tengo pensado rodar un largo de ficción, Silicona, que está en los planes del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos). Además, me atrae mucho uno que se llama Bailando con Margot, muy cercano al cine negro, lleno de capos y de boxeadores… En fin, ya veremos.

Publicado en: http://www.tempcubanow.cult.cu