Said Action! is an act of faint

Entrevista Santana

Por Adalys Pérez Suárez

La premier de sus tres primeros cortos de ficción –el próximo día 15 de marzo, en la Casa del Alba Cultural– y la anuencia por parte del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC) para el rodaje del proyecto Bailando con Margot, colocan al reconocido realizador de videos clips Arturo Santana a las puertas de materializar un sueño al que no renunció durante casi tres décadas.

“Todo este tiempo forcejeé con el destino para colocar mis obras de ficción pero fue imposible”, expresa en entrevista que concede a Cubacine días antes de la exhibición de los cortometrajes Besos y lágrimas (2011), La forastera (2012), y Subir al cielo (2012)”.

Besos y lágrimas fue contratada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y la Organización Mundial de la Salud como obra de bien público; pero yo la convertí en obra de autor, probando que ambos conceptos no están reñidos. Trata acerca de las situaciones humanas extremas y las enfermedades de terrible contagio como el VIH; también sobre la soledad, el racismo y el desamor, que son peores a veces que las enfermedades que transmitimos”, dijo refiriéndose a la cinta rodada en 2011.

La forastera fue filmada el pasado año a partir de una invitación de Lester Hamlet, director del Festival Internacional del Cine Pobre, para rodar una de las catorce historias que quedaron seleccionadas como parte del largometraje Gibaras. Es como esas ensoñaciones que se producen cuando uno da un pestañazo en un largo viaje, cuando se está en la frontera entre el sueño y la realidad. Juega con valores referenciales del western y de determinado cine un poco afrancesado. Es también un homenaje al propio Festival de Gibara y a Solás, uno de los directores de cine que más me ha impresionado”, señaló.

Junto a estos dos cortometrajes, se presenta asimismo en función premier el titulado Subir al cielo, seleccionado por Cuba para integrar Día de fiesta, primer largometraje de ficción que se realiza con directores de varias naciones bajo el auspicio del Fondo del Alba Cultural. Sobre este material, filmado también en 2012, Santana explicó que gira en torno al descubrimiento del sexo por parte de una mujer en un contexto en el que se siente ignorada.

Acerca de Bailando con Margot, largometraje que producirá el ICAIC este año, adelantó a Cubacine:

“Es una película de época, que se desarrolla en La Habana entre 1914 y 1958. Es la historia del robo de un cuadro. Todo comienza a partir de ahí y ese hecho desenlaza historias y situaciones totalmente sorprendentes, incluso para los propios protagonistas. Es una película que juega con el cine negro, con aquel famoso cine de boxeo. Se une la música de la época, los danzones, por eso el título de Bailando con Margot”.

En cuanto a ofrecer datos relacionados con el staff de la película, Santana es más reservado:

“Uno siempre tiene pensado el staff y, aunque parece que es un proyecto que está floreciendo, esta vez voy a ser un poco más discreto a la hora de ofrecer nombres, casting y cosas por el estilo. Lo haré cuando su realización ya esté más definida”.

Sí abundó en detalles de Silicona, proyecto que hace algunos años espera la luz verde del ICAIC y que es una especie de road movie:

“Es la historia de dos perdedores que se encuentran por azar en una carretera y no se dan cuenta de que son iguales por su condición de hombres negros, y por estar separados de la línea media por donde navega la sociedad”.

También habló de Corazones privados, película que prepara y que filmará con la Televisión Cubana y RTV Comercial.

“Son cinco o seis historias de amor y de desamor que se desarrollan en La Habana, con los personajes en primer plano y la ciudad detrás. Son historias que pueden suceder en cualquier parte del mundo pero casualmente ocurren aquí”.

Ya a finales de la década de los años ‘80 y principios de los ‘90 del pasado siglo, Santana había realizado dos documentales: El cineasta que pudo ser, surgido en los talleres cinematográficos de las Brigadas Hermanos Saíz y premiado en la V Muestra de Cine Joven; así como El azar y la sorpresa, producido por el ICAIC.

La llegada del período especial truncó su inminente entrada al Noticiero ICAIC Latinoamericano, y entonces decidió enrolarse en el mundo de la publicidad luego de dirigir dos documentales más: Robinson, sobre Carlos Varela; y Nauseas y boleros, dedicado a Santiago Feliú.

“El video clip es un género que yo adoro porque me permitió hacer y deshacer en el audiovisual de un modo casi desenfrenado”, confiesa refiriéndose a una segunda etapa de creación –durante los últimos doce años– en la cual dirigió más de cien obras, ganó catorce Premios Lucas y un Caracol.

“¿Por qué digo esto? Porque comencé con la manipulación de un discurso documental que se filma a veces un poco al azar, pero luego caí en manos de la publicidad que es tan precisa, tan elaborada. La fusión de esas dos intenciones, unida a referentes del cine de ficción, es lo que se refleja en mis clips. En cierta medida, el desenfado a la hora de filmar –que se revierte en la puesta–, la limpieza en la elaboración de la imagen y los códigos de referencia cinematográfica que hay en mis obras del género, parten de esa fusión de experiencias. Por eso lo adoro, porque puedo moverme con mucha comodidad en él”.

La presencia hoy día de varios directores de videos clip en el campo del cine de ficción es para Santana una evolución lógica dentro de la profesión en todas partes del mundo.

“Es una lástima que sea tan vapuleado por críticas de adeptos o desafectos ya que es un género que a nosotros nos ha dado mucho, porque durante algún tiempo sustituyó al cine de autor y tuvimos que adaptarnos a la idea de que éramos directores de cine haciendo video clips, lo cual también es cierto. Por lo tanto, para mí no es un género menor. Nada de lo que se hace detrás de una cámara lo es. Decir: ¡acción! es un acto de fe, mucho más en La Habana”.

Ante la pregunta de si esa experiencia le es útil en su actual desempeño como realizador de cine de ficción, afirmó al Portal:

“Sí me ha aportado. Súmale a todo esto que dije, la estrategia de producción a la hora de rodar un clip. Ser director independiente me obliga a pensar cada plano y cada desplazamiento de cámara, tanto desde el punto de vista estético como productivo. Eso me ayuda hasta a la hora de escribir un guion, pues escribo para determinado presupuesto, para determinado enfoque desde el punto de vista productivo y entonces eso también incide a la hora de concebir historias, a la hora de ofrecer proyectos. A nivel de lenguaje y de estrategia de producción, el clip me ha permitido tener –si es que tengo– un determinado oficio detrás de la cámara”.

Besos y lágrimas, La forastera, y Subir al cielo son, de momento, títulos que confirman la victoria de Santana en ese “forcejeo con el destino” por llegar al cine de ficción. Voluntad, no obsesión que, en cambio, a la hora de expresarse como artista sí declara tener: “Una de mis obsesiones es la ciudad. Todo lo que pienso y escribo es sobre esta ciudad y las cosas que me han pasado en ella. Si tengo una obsesión, es La Habana”.

(06 / 03 / 2013)

Publicado en: http://www.cubacine.cult.cu/noticias/arturo-santana-decir-Accion-es-un-acto-de-fe